Alegoría del Mar
Publicado originalmente en el blog de WordPress.

Un pequeño barco surca las tranquilas aguas del Atlántico, tripulado por una familia atraviesa la mar en busca de nuevas oportunidades, adentrándose en el infinito azul.
El capitán, tiene la visión de formar la mejor tripulación que navega con un velero lo más lejos posible. Su tripulación joven suelta amarres, con mucha ilusión pero con poca experiencia zarpan de puerto con la misión de alcanzar la honorable meta.

Durante el inicio de la travesía el capitán con su experiencia inicia a los grumetes en como quiere que se hagan las cosas y conozcan los medios que tienen a su disposición, prepararlos para el largo recorrido que tienen por delante.
El mar esta en calma, el viento sopla de popa, ayer llovió aprovisionando al barco de agua dulce fundamental para la travesía. El capitán manda a descansar a parte de la tripulación, el mismo se relaja.
Día a día no hay mucho que hacer, continua la rutina, pero a cada día que pasa la tripulación se relaja más en sus funciones, el capitán no exige, ya que se avanza más de lo propuesto, se estaban superando los objetivos, no podía imaginarse que todo fuera tan bien.
Un día el capitán sintió que el mar empezaba a removerse, ya no estaba tan en calma, pero el navío seguía avanzando, un poco más lento pero avanzaba.
El mar poco a poco se fue embruteciendo, las olas fueron creciendo, y el barco empezó a zarandearse. El capitán ordenó a actuar la tripulación pero no estaban totalmente preparados, uno de ellos salto del barco viendo que el futuro que le esperaba era poco prometedor, dejo de confiar en sus compañeros y en el capitán.
El viento empezó a ir en su contra, ya no le acompañaba; antes le ayudaba con su brisa, ahora intentaba cambiarle el rumbo.
El capitán no iba a abandonar la meta de llegar a donde nadie había llegado, ni a su tripulación, para eso necesitaba que su equipo dieran lo mejor de si mismo. Les necesitaba más que nunca.

La lluvia empieza a caer, dificultando la visión al timonel, para que no perciba lo que esta por llegar, como si quisiera que se fueran a pique. Esa misma lluvia que antes les aprovisionaba ahora les intentaba ahogar.
El viento huracanado se alió con la lluvia, haciendo que la tripulación sufriera aun más, intentando partir el mástil, única fuente de impulso para navegar.
El rayo y el trueno hacen presencia, luchando en el cielo, para ver quien es más fuerte, uno con destellos cegadores y el otro con ruidos atronadores, intimidando a la tripulación.
Las olas cada vez eran más grandes, el viento las engrandece, las levanta como muros, intentando atrapar al pequeño barco para hacerlo suyo. El oleaje dificultaba la travesía, lo hace más lento.
Los elementos que antes acompañaban y ayudaban al barco ahora son sus enemigos, quieren destruirlo, destrozar la moral de la tripulación y corromper la voluntad del capitán.
Embate a embate el barco supera el oleaje, no se rinden. Caen y se levantan,una y otra vez, continúan pese a las adversidades. La tormenta continua y el vigía vislumbra en el horizonte un rayo de luz, el timonel afirma el rumbo y la tripulación se prepara para salir de la tormenta, motivada e ilusionada navegan raudos, hacia ese rayo de esperanza.
El****capitán no se fía, ni confía, sabe que todavía quedan muchas batallas por luchar hasta llegar a destino final. Aprende que el viento es traicionero cambia según le parezca o le convenga. La lluvia es un compañero impostor, cuando da y cuando quita. El rayo nos encandila, distrae y el trueno nos confunde con su ruido. Las olas no tendrán misericordia del barco y si pueden **lo atraparan.**Se lo quedará como algo suyo, sin importar las consecuencias.
Y la lección más importante es nunca rendirse, siempre avanzar, confiar en la tripulación y siempre estar preparado para combatir cualquier adversidad.
(Esta alegoría esta basada en nuestra empresa familiar, el barco. Nuestro capitán Juan Francisco Reverón Villalba tiene la clara vision de llegar más lejos de lo que nunca nadie pudo imaginar. El mar es el entorno en el que nos encontramos unas veces en calma y otras en tormenta:
Las olas son la competencia, grandes cadenas Hoteleras que se quieren hacerse con todo sin importar las consecuencias. El viento es el Estado unas veces te apoya y otras sopla en tu contra, pero siempre de la mano del mejor postor. La lluvia son los bancos, generosos al dar pero traicioneros al recoger. El rayo y el trueno son los medios de comunicación, nos distraen y asustan para hacerse de notar).
Dedicada al capitán.